Es posible que el frío venga con la edad
Por esta noche el juego terminó, vuelves del teatro de los sueños, hoy de pesadillas.
Culpable… música, luces en secuencias inapreciables, licor que ciega desde las mas banales intenciones a los mas funestos pensamientos, entretejido en la tela que a cada momento que precede vas hilando bajo el influjo de una locura permitida, desdeñando cada esquirla de razón que guardaste para este momento perdido.
Otra actuación, basada en las más pretenciosas ilusiones, un deshecho de derivas que han corroído la razón durante días, antes de ahora, que es presente y no será nunca mas mañana.
No alcanzas a distinguir ese punto de inflexión, entre el infinito y el instante, una sensación que se repite, un reflejo del pensamiento, inoportuno, que ella engaño en tu inestimable colaboración.
Y estas sentado aquí, en la penumbra que despierta una llama que cede, dibujando garabatos en papel de cristal, ahogando un momento que no volverá a pasar.
Culpable… música, luces en secuencias inapreciables, licor que ciega desde las mas banales intenciones a los mas funestos pensamientos, entretejido en la tela que a cada momento que precede vas hilando bajo el influjo de una locura permitida, desdeñando cada esquirla de razón que guardaste para este momento perdido.
Otra actuación, basada en las más pretenciosas ilusiones, un deshecho de derivas que han corroído la razón durante días, antes de ahora, que es presente y no será nunca mas mañana.
No alcanzas a distinguir ese punto de inflexión, entre el infinito y el instante, una sensación que se repite, un reflejo del pensamiento, inoportuno, que ella engaño en tu inestimable colaboración.
Y estas sentado aquí, en la penumbra que despierta una llama que cede, dibujando garabatos en papel de cristal, ahogando un momento que no volverá a pasar.

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